17 agosto 2018

CAUSA GENERAL, MEMORIA Y MENTIRAS





El conocimiento y estudio del proceso judicial franquista conocido como “Causa General” ha sido para muchos historiadores, entre los que me encuentro, punto de partida para la investigación de la represión institucional practicada por el régimen franquista contra sus oponentes políticos; contra las personas, en definitiva, defensoras del orden constitucional y la democracia que suponía la II República española. 

Por Decreto de 26 abril de 1940, publicado con fecha 4 de mayo, se instruía y concedían “amplias facultades” a la fiscalía para recopilar “las pruebas de los hechos delictivos cometidos en todo el territorio nacional durante la dominación roja”. Desde 1940 y hasta el Decreto-Ley de 1969 que declaró prescritos los “supuestos” delitos cometidos antes del 1 de abril de 1939, la Causa General, desarrollada en diferentes secciones y ámbitos territoriales (provincial y local) ocupó recursos y generó un inmenso volumen de documentación, conservada en el Archivo Histórico Nacional y accesible por haberse digitalizado en el Portal de Archivos Españoles (PARES) del Ministerio de Cultura.



La Causa General no es un proceso judicial en sentido estricto, aunque en algunas ocasiones de su desarrollo derivaran detenciones y acusaciones. El relato de los “hechos delictivos” tenía por objetivo principal justificar la sistemática violencia institucional practicada contra las víctimas de un régimen emparentado ideológicamente con el fascismo y el nazismo. El ejercicio concreto de esa represión institucional se manifestó en los procesos instruidos por la justicia militar, en las depuraciones administrativas de funcionarios y enseñantes y en los tribunales encargados de las llamadas “responsabilidades políticas”. 

La Causa General es por tanto, y fundamentalmente, un instrumento propagandístico, que en numerosas ocasiones refiere acusaciones y responsabilidades sin conocimiento ni correspondencia con las establecidas en los tribunales. Sin ni tan siquiera contar con el escaso rigor y garantías procesales de éstos, la Causa General aporta testimonios y declaraciones, de innegable valor histórico, pero que por su origen y objeto deben en mayor medida someterse a crítica hermenéutica y de veracidad.

Personas interesadas en la Historia, pero carentes de titulación, o personas simplemente interesadas políticamente, publican sin el necesario rigor, y en ocasiones con mala fe, acusaciones y testimonios contenidos en la Causa General, pretendiendo justificar, de la misma manera que el régimen franquista, la represión y violencia política sufrida por las víctimas. 



Los innegables asesinatos y crímenes cometidos durante la Guerra por la llamada “violencia revolucionaria” no justifican ni la existencia ni la legitimidad de un régimen contrario a los derechos humanos y a los valores democráticos. La condena de la represión franquista y la reivindicación de la memoria de las víctimas del franquismo tampoco justifica la violencia sufrida por las “otras” víctimas. 

La Memoria (histórica) Democrática, desde posiciones y propósitos de conocimiento científico distingue históricamente entre la violencia política institucional y la popular, pero iguala y considera políticamente de la misma manera a todas las víctimas. La diferencia no está en éstas, sino entre quien utiliza su memoria en favor de los valores democráticos, y quien no. 


Pedro Gascón.

05 agosto 2018

TRECE ROSAS EN QUART DE POBLET






Hoy, que hace 79 años del asesinato de las mujeres que conocemos por las “13 Rosas”, me interroga de buena fe un amigo sobre la razón por la que esas personas tienen dedicada una calle en Quart. A mi amigo, una persona tan común como yo, experto en unas cosas pero desconocedor de otras, como yo, le he explicado lo siguiente:

-Las “13 Rosas” merecen la memoria pública de tener una calle en Quart por decisión de la ciudadanía, que a propuesta de la Comisión Municipal las eligió entre otras posibilidades para renombrar una calle que en virtud de la llamada “Ley de Memoria Histórica” no merecía un franquista, una persona no demócrata en definitiva.

-Las “13 Rosas” fueron víctimas, como otras centenares de miles, de la represión institucional del franquismo. Su “delito”, como el de la gran mayoría de las personas reprimidas, encarceladas y fusiladas, era político. El franquismo, como el nazi-fascismo con el que colaboraba y estaba emparentado, contenía en su propia naturaleza ideológica la eliminación física del oponente político. Al menos 14 personas de Quart sufrieron la misma desgracia que esas 13 mujeres.

-El golpe militar y fascista del 18 de julio de 1936 provocó una guerra, y un contexto de conflicto civil, en el que en ausencia de poder establecido tanto en zona leal como sublevada se cometieron crueldades y violencias contra el considerado enemigo. Al menos cuatro personas relacionadas con Quart fueron asesinadas por la llamada “violencia revolucionaria” republicana: Evaristo Perdido; Crescencio Rodilla; Gerardo Paadín y Juan Bautista Valldecabres.

-Sin justificar de ninguna manera la violencia política, ni ninguna otra, debe diferenciarse no obstante entre la autoría “popular” en tiempo de guerra y la autoría institucional practicada por el franquismo cuando como según anunciaba “la guerra ha terminado”. El franquismo, como manifestó la ONU y las Cortes democráticas españolas, merece ser condenado de manera rotunda y sin reparos por su carácter antidemocrático y contrario a los derechos humanos.

-Ninguna de las personas asesinadas durante la Guerra ha perdido en Quart el honor que merece como víctima de la violencia política, ni le es de aplicación, a buen criterio de la Comisión Municipal, la Ley de Memoria Histórica. En la Memoria Democrática que pretendemos y estamos construyendo todas las víctimas son iguales, y todas las personas tienen el inalienable derecho a la vida. Por eso Valldecabres y Crescencio Rodilla conservan vías públicas a su nombre.



-Que el franquismo utilizara las víctimas de la “violencia revolucionaria” republicana en su favor y provecho, y para justificar su ocupación del poder y represión, no significa que esas víctimas sean indignas de memoria pública. Es la memoria impuesta por el franquismo, y no la de las víctimas, la que en democracia se debe deconstruir.

-El franquismo honró, reconoció y favoreció a sus “Caídos” y reprobó y forzó el olvido de las víctimas de su criminal gobierno durante 40 años. La reivindicación y recuperación de la memoria de esas “otras” víctimas resultaba históricamente necesaria para en la medida de lo posible igualar su consideración pública, y además, evidenciar la innegable crueldad e inhumanidad del régimen. Pero ya es tiempo de iniciar una nueva fase en la que elevar a “asunto de estado”, para responsabilidad y compromiso de quienes nos manifestamos demócratas, la tarea de construir una Memoria Democrática, en la que con rigor histórico, aparcando intereses partidistas y electorales, y con contundencia ética y moral, se definan paradigmas de pensamiento acordes con el sistema político por el que tantas personas dieron tanto. 

A mi amigo lo he dejado pensando, que al fin y al cabo es lo que en este espacio más que ninguna otra cosa pretendo.



Pedro Gascón
  





16 junio 2018

Quart de Poblet, 16 de juny de 1936.






Un mes abans de produir-se el colp militar que va provocar el conflicte armat que la “Ruta” divulga i posa en valor turístic i cultural, era alcalde de Quart el republicà Salvador Vila Vilar. El municipi estava comunicat per ferrocarril (des de 1889) per la línea València-Llíria; per Tramvia des de 1925, i per les carreteres de València-Madrid i Quart-Domenyo. En 1897 s'havien instal·lat les primeres bombetes elèctriques, i en 1913 els primers subministraments d'aigua potable. Hi havia caserna de la Guàrdia Civil des de 1851, metge municipal des de 1847 i escola municipal des de 1851 (encara que ja en 1774 s'esmenta la seua existència). A més de l'Escola Pública (l'ensenyament és obligatori fins als 12 anys) hi havia les escoles privades de “Les Monges”, des de finals del segle XIX, i la “Escuela Moderna” de Crescencio Rodilla des de 1925. El cementeri, inaugurat en 1911, s'hi havia municipalitzat en 1931.

La jornada laboral diària legalmente establida era de 8 hores (48 setmanals) i les vacances anuals pagades d'una setmana. Des de finals de 1931 estaven prohibides per llei les clàusules que permetien als empresaris acomiadar per matrimoni a les treballadores.

En les eleccions de febrer de 1936 la coalició d'esquerres del “Frente Popular” havia obtingut la majoria de diputats tant a València ciutat (3 Izquierda Republicana; 1 PSOE i 1 d'Esquerra Valenciana; per 2 de la dreta del “Frente Nacional”), com en la circumscripció de la província, on el Front Popular obtenia 10 diputats (4 Izquierda Republicana, 3 PSOE, 2 Unión Republicana i 1 del PCE) enfront dels 3 de la dreta.
Revisat l'escrutini estatal es va donar per definitiva la victòria de la candidatura del Front Popular. Dels 473 diputats triats 99 pertanyien al PSOE que liderava Francisco Largo Caballero, que no obstant açò havia rebutjat participar dels successius governs que des de llavors s'havien format. El republicà Manuel Azaña era President de la República, i Santiago Casares Quiroga (també d’Izquierda Republicana) Cap del Govern.

La relativa estabilitat d'un entorn local sense excessives tensions no podia sostraure's als efectes econòmics, socials i polítics derivats de la “Crisi del 29”, que en tots els països, rics o pobres, desenvolupats o no, i en un temps sense cobertures socials, els més desfavorits encara patien de manera especialment tràgica. La “Gran Depressió” global, iniciada amb el “Crac” de la Borsa d'EE.UU era un fruit de les contradiccions pròpies d'un sistema econòmic especulatiu i socialment injust, que a Itàlia i Alemanya havia permes el govern de feixistes i nazis, i a tota Europa una gran conflictivitat.

Fins i tot en la constitucional corona britànica, Eduardo VIII, Rei del Regne Unit i els dominis de la Mancomunitat Britànica i emperador de l'Índia, afegia tensió pretenent casament amb la senyora Wallis Simpson, que a més de divorciada es rumorejaba era amant i confident d'un alt càrrec de l'Alemanya nazi. Pitjor encara: el propi rei simpatitzava obertament amb el nazi-feixisme.
L'atac militar que la Itàlia feixista havia perpetrat contra Abissínia, que malgrat el valor dels seus soldats no va poder defensar-se amb llances de les metralladores, els avions i les armes químiques, prohibides per la Convenció de Ginebra, era un dramàtic auguri. Els crims i violacions de tot tipus, condemnats per la Societat de Nacions, quedaven sense càstig.

A Berlín mentrestant es preparaven per a la celebració durant la primera quinzena d'agost dels Jocs de la XI Olimpíada, en els quals Hitler pretenia mostrar al món l’èxit del seu règim, ocultant açò sí la inhumana reclusió a la qual sotmetia a milers d'oponents polítics (socialdemòcrates, comunistes…) en el Camp de Concentració de Dachau. Per al dia 12 del mes de juliol estava prevista la inauguració del de Sachsenhauen.


La Unió Soviètica, el règim creat per la Revolució de 1917 era per a molts un referent polític fonamental. A Espanya no obstant açò, la presència del Partitdo Comunista, constituït pels socialistes “terceristas” que a principis dels anys 20 havien abandonat el PSOE, era reduïda, encara que creixent en el sector juvenil d'ambdues organitzacions, recentment unificades en les JSU (Juventudes Socialistes Unificadas). Poc se sabia sobre els processos i les porgues de Stalin: 400.000 persones havien sigut expulsades en 1933 del Partit Comunista de la Unió Soviètica, inclosos destacats protagonistes de la revolució de 1917 (com el propi Trotsky), que eren destituïts, desacreditats, reclosos o forçats a l'exili. L'Estat Socialista que tantes il·lusions i esperances havia despertat entre la classe treballadora del món era en realitat una dictadura cruel.

El habitants censats en 1930 a Quart de Poblet eren 3.152, que en comparació als 1.814 de 1900 suposava un creixement del 74%. Un increment superior al 50% de València ciutat, amb 320.195 habitants en 1930, al 29% de la província, i al 27% d'Espanya, que censava 23.677.794 en 1930. 
A Quart de Poblet solament el 34,1% de les dones i el 53,6% dels homes declara saber llegir i escriure, percentatge inferior al 60,9% de dones i 72,5% d'homes de València ciutat, i fins i tot del 43,4% de les dones i el 57,7% dels homes de la veïna Manises.

La directiva del Partit Socialista de Quart de Poblet, amb seu en el carrer de Pablo Iglesias, estava presidida per Miguel Monzó, i formaven part d'ella José Guzman (Vicepresident), Luis Ros (Secretari), José Monzó (Sotssecretari), Isidro Cuesta (Comptador), Salvador Espinosa (Tresorer), Bautista Muñoz, Ramón Borredá i Onofre Segarra (Vocals). Les divisions internes, com en la resta de l'organització, eren evidents també a Quart, encara que els quatre regidors socialistes (José Guzmán Segarra, tinent d'alcalde; José Segarra Sanmartín; José Monzó Sanmartín i Miguel Monzó Sanmartín) declaraven la seua bona relació amb els republicans amb els quals compartien el govern municipal de l'alcalde Salvador Vila Vilar. El nombre de regidors que segons la llei corresponien per habitants era d'11. La majoria de republicans i socialistes venia donada per les eleccions municipals (sense sufragi universal) del 12 d'abril de 1931.

A mitjan juny de 1936 la conspiració reaccionària contra la República i la democràcia donava els seus primers passos. Un mes després, el 18 de juliol, el fracàs parcial del colp militar contra l'ordre constitucional, defensat de manera popular primer i institucional després, provoca la Guerra més cruenta de la Història contemporánea d’Espanya. En la Ruta “QDP36/39” i en el documental “Quart de Poblet 1936-1939” es pot conèixer el que no s'ha d'oblidar, per que en paraules d'Amparo Sancho Juan: “Una guerra és una guerra. Ja ho diu la paraula: !Guerra¡, Guerra mal, mal”.











10 junio 2018

MEMORIA, HISTORIA Y DEMOCRACIA. Preguntas y respuestas





He creído que podría resultar útil, para el entendimiento de cada cual, recopilar algunas de las ideas que sobre la cuestión he venido manifestando y publicando en los últimos 20 años:
¿Qué es la Memoria Histórica?. El uso del conocimiento público de la Historia, que desde las primeras civilizaciones se ha utilizado con fines políticos.

¿Para que sirve la Memoria Histórica?. Para conformar y determinar el pensamiento político individual y colectivo del receptor de dicho conocimiento público.

¿Qué es la Memoria (histórica) Democrática?. Es el uso del conocimiento (científico) público de la Historia acorde con el sistema democrático y los valores que supone.

¿Para qué sirve una Memoria Democrática?. Para consolidar y desarrollar un pensamiento político individual y colectivo democrático. Es por tanto mucho más que una cuestión de partidos: es una “cuestión de Estado”.

¿Qué relación existe entre Historia y Memoria?. La Historia es una y no se puede cambiar; la Memoria viene determinada por la política y por tanto sí se puede cambiar.

¿Debe eliminarse la Memoria franquista?. Sí, sin ninguna duda ni objeción, por representar y fomentar precisamente la antítesis de la democracia. 

¿Se debe eliminar la memoria de las víctimas de la violencia “revolucionaria” o popular en la zona republicana?. No. La Memoria Democrática que pretendemos considera por igual a todas las victimas de la violencia política. Lo que se debe eliminar es el uso que el franquismo hizo de ellas en beneficio político propio.

¿Merecen en principio la misma consideración las victimas de “ambos bandos”?. En principio sí, pero hay que tener presente que las victimas del franquismo fueron condenadas al olvido institucional y al silencio social. El deficit de memoria de éstas obliga a mayores esfuerzos para restablecer su igual memoria. 

¿En lo que representa y promueve la Memoria Democrática puede justificarse la pena de muerte, institucional o “revolucionaria” del oponente político?. No, en democracia no tiene cabida ni la pena de muerte ni el asesinato.

¿Fue en algún justa la represión franquista?. No. El régimen franquista, por su propia naturaleza política e ideologica no pretendía justicia sino la eliminación del oponente político. 

¿Eran todas las victimas de la represión franquista culpables de los delitos que se les imputaba?. No. Y los que sí pudieron serlo fueron juzgados sin garantías y por un régimen ilegítimo y antidemocrático.

¿Puede justificarse por la situación creada por el golpe militar la violencia “popular” practicada en la zona republicana?. No. Esos delitos deberían haber sido juzgados con las garantías propias de un estado democrático.

¿Era legitimo oponerse con violencia al régimen franquista, como por ejemplo practicaba el “maquis”?. Sí, entendiendo ese uso como recurso a la defensa propia, como reconocido derecho universal a oponerse a la tiranía.  

¿Debe el Estado asumir la identificación y recuperación de los restos de víctimas del franquismo para procurarles un enterramiento digno?. Sí. En democracia todas las personas tienen el derecho de honrar en vida a sus muertos y ser honradas cuando mueren.

¿Determinó la llamada “Transición” una determinada gestión de la Memoria?. Sí. La Memoria es reflejo del proceso político, y tiene sus mismas virtudes y faltas. No debería no obstante desdeñarse el esfuerzo, el sacrificio, el compromiso aportado y los evidentes cambios conseguidos durante la Transición.

¿Es posible hoy la “ruptura política” que entonces no pudo ser, y en consecuencia en la Memoria que le corresponde?. No. El transcurso de la Historia no se puede modificar con carácter retroactivo sin cambios traumáticos o un muy amplio consenso político y social. 

¿Debe derogarse la Ley de Amnistía de 1977?. No. Añade dificultades jurídicas y procesales sin ofrecer garantías de resultados penales con carácter retroactivo. El carácter simbólico de su derogación entra en conflicto, innecesario, con el que supuso en su momento.

¿Debe derruirse el “Valle de los Caídos”?. No. Debe conservarse como símbolo de lo sucedido (al igual que determinados Campos de Exterminio nazis) pero con un uso radicalmente distinto.

¿Debe permanecer el dictador enterrado en el “Valle de los Caídos”?. No. Por respeto a los muertos (incluido él y José Antonio) y a los valores democráticos debe ser exhumado y entregado a su familia.

¿Debe desarrollarse y ampliarse la llamada Ley de Memoria Histórica” de Zapatero?. Sí. Como cualquier otra ley fundamental (incluida la propia Constitución) debe adaptarse a los tiempos, necesidades políticas y sensibilidades sociales.

¿Debe ilegalizarse la Fundación Francisco Franco?. Sí. Y todas aquellas que ensalcen, promuevan o difundan valores contrarios a la Democracia y a los Derechos Humanos.

¿Es la Memoria Democrática una tarea exclusiva de las instituciones?. No. La Memoria, como la propia Democracia, es una función colectiva en la que resulta imprescindible la iniciativa y participación de la sociedad civil.

¿Cómo se construye una Memoria Democrática?. Con consenso social y político; con debate pero con respeto; asumiendo que no es una cuestión de partidos ni de “bandos” sino del conjunto de la sociedad y del incuestionable sistema político en el que creemos. 

¿Hay ejemplos de que ello es posible?. Sí. No pecamos de inmodestia si afirmamos que Quart de Poblet es un ejemplo.

¿Tienes tú más preguntas o respuestas?.



Pedro Gascón
Historiador

























28 enero 2018

ESPAIS DE LA MEMÒRIA



Camp de Concentració d'Albatera (2018. Arxiu de l'autor)

Temps i espai són referències fonamentals en el coneixement de la Història. L'espai en el qual, en un determinat temps han succeït els fets, adquireix especial rellevància quan el que s’ha viscut és extraordinàriament tràgic. En el coneixement públic del passat amb finalitats polítiques, que anomenem memòria històrica, els espais de la memòria contenen el valor del que representen i ensenyen.
En el coneixement de la repressió franquista, a difondre amb l'objecte de conformar una memòria democràtica intolerant amb qualsevol tipus de violència política, els espais dignes de memòria són desgraciadament abundants i de diferent tipus. La repressió institucional contra l'oponent polític exercida pel victoriós règim franquista es va localitzar en camps de concentració, dependències policials i militars, jutjats, presons, camps de treball i llocs d'execució. Els camps de concentració, espais relativament improvisats en el qual es concentra a l'enemic vençut solament són el principi de la desgraciada cadena patida per les víctimes, però evidencien la naturalesa d'un règim que en els seus primers anys triomfals, pel seu innegable parentiu nazi-feixista és especialment violent i cruel.

Camp de Concentració d'Albatera (2018 Arxiu de l'autor)

Els historiadors (Gavarda, Girona, Santacreu) refereixen per a l'àmbit del País Valencià diferents camps i llocs de concentració: Azuebar, Gilet-Petrés, Portacoeli-Serra, Benaguasil, la fàbrica de rajoles “El Pelicano” d'Algímia d'Alfara, la paperera de Catarroja, Montserrat, Sueca, Carcaixent, Manuel, Denia, L’Algar, Elx, Monòver, Oriola, València, l'anomenat camp dels Ametlers d'Alacant, Albatera… 

En la immediata postguerra, i segons càlculs de l'historiador Javier Rodrigo, mig milió de persones van ser recloses a Espanya en 188 camps de concentració, dels quals tres són especialment significatius: Miranda d'Ebre, Sant Pere de Cardeña i Albatera. 
En el camp de concentració d'Albatera (actualment San Isidro) establit a principis d'abril de 1939, aprofitant els terrenys que ocupava el Camp de Treball inaugurat per les autoritats republicanes a l'octubre de 1937, van ser concentrats en condicions inhumanes, fins al seu tancament a l'octubre del mateix any, molts milers de vençuts, entre els quals almenys un mereix especial atenció per a la nostra memòria més propera.

Emilio Valldecabres Malrás, nascut a Quart de Poblet segons el llistat de presoners del camp d'Albatera elaborat per Tomás Montero (de l'associació “Memoria y Libertad” i publicat en el seu web del mateix nom), va ser finalment condemnat a mort en la causa instruïda per la justícia militar en 1939, i afusellat en el Cementeri de l'Est de Madrid el 17 de gener de 1940. Tenia 33 anys, era vidu i pare d'una xiqueta anomenada Marina.

Ja s'ha publicat en diferents àmbits, inclosa “MEMÒRIA DE QUART”, la trajectòria política i personal d'Emilio Valldecabres Malrás, encara que incomprensiblement no se li haja inclòs en la llista local de víctimes mortals del franquisme. Error i injustícia històrica, que per la part que em correspon demane disculpar. 

Semblant i desafortunada escassa atenció pública mereix el cruel espai en el que com a molts altres Emilio Valldecabres Malrás va estar privat de llibertat i de la més mínima consideració humana. Els nombrosos relats de les víctimes del Camp d'Albatera de l'horror viscut mereixen que siga considerat un espai de memòria, un símbol del que en absència de democràcia poden patir les persones. Molt poca, difícil de localitzar, i en mal estat de conservació és l'esment públic que fins hui disposa el Camp d'Albatera: un discret monument i una placa dedicada en 1995 per la CNT-AIT amb el següent text: 

“EN RECUERDO DE TODOS LOS SERES HUMANOS QUE SUFRIERON Y MURIERON POR UN MUNDO MÁS JUSTO Y MÁS LIBRE. CAMPO DE ALBATERA”

Camp de Concentració d'Albatera (2018 Arxiu de l'autor)

En el camí cap a una memòria històrica digna d’un sistema democràtic hi ha també passos notoris. Per exemple el que es va donar en 2014 en l'anomenat “Camp dels Ametlers” d’Alacant. 

Camp dels Ametlers (2018 Arxiu de l'autor)

Camp dels Amettlers (2018 Arxiu de l'autir)

A Quart de Poblet la positiva iniciativa institucional manifestada en la "Ruta QDP 36/39", que identifica edificis i espais significatius durant la Guerra, sense dubte recupera memòria i afegeix valor turístic.
Però per a seguir construint una memòria democràtica hem de atrevir-nos també amb el dolor que contenen llocs com el de "Les Travesseres", en el qual desenes de persones van ser assassinades al 1936 per l'anomenada "repressió popular republicana". 
Amb el mateix fonament, els noms de les víctimes del franquisme, tants anys silenciats, han de referir-se de manera explícita a monument o inscripció, i fer de l'espai públic un espai de memòria.

05 noviembre 2017

¿CÓMO SE CONSTRUYE UNA MEMORIA DEMOCRÁTICA?




El pasado 30 de octubre asistí a la décima reunión de la Comisión Municipal de Memoria Histórica de Quart de Poblet, y en la que se trataron dos cuestiones fundamentales para responder a la pregunta que titula este texto.
  1. Se informó y trató la investigación, realizada por los asesores técnicos de la Comisión en el Archivo General e Histórico de Defensa en Madrid, sobre la documentación referida a la represión franquista de vecinos de Quart, de acuerdo con la propuesta presentada por mi parte en su día, y con el objeto de hacer posible la creación del archivo de la memoria de Quart de Poblet acordado en el Pleno de julio de 2015. La investigación realizada, y de la que se entrega el correspondiente informe, ha permitido en esta primera fase  consultar 18 de los 26 sumarios instruidos por la justicia militar franquista contra vecinos de Quart. La importancia del conocimiento histórico obtenido, de documentación hasta hoy en gran parte desconocida, es fundamental, y permite considerar y seleccionar la que debe ser digitalizada para futura disposición de familiares y estudiosos. Aún quedando pendiente poder completar la investigación se manifiesta la satisfacción de los investigadores y del conjunto de la Comisión por la tarea realizada.
  2. Se informó y sometió por la alcaldesa a consideración de la Comisión la posibilidad de localizar los restos de vecinos de Quart fusilados en Paterna por el franquismo, y que actualmente están enterrados en fosas comunes del cementerio de esa localidad. Se acuerda abrir vías de investigación y localización de dichos restos, así como establecer contacto con los familiares afectados.

En relación con lo expuesto, y para mejor entender su importancia, considero imprescindible para lo historiográfico y lo político teorizar por mi parte sobre los significados que contiene esa función social de la historia que llamamos “memoria histórica”. La perspectiva local, la historia de las personas comunes, la micro historia que pretendo no desmerece la conceptualización que se aporta.

Mi reiterada y conocida definición de la memoria histórica como uso político del conocimiento público de la historia ayuda a comprender el sentido y función de la tarea, y obliga al menos a grandes rasgos a hacer historia de nuestra memoria histórica reciente:

Su origen debe situarse en las iniciativas de muchos de los ayuntamientos elegidos el 3 de abril de 1979, que por voluntad política y sin imperativo legal eliminaron los signos más evidentes y notorios de la intensiva y numerosa memoria histórica impuesta por el franquismo durante 40 años. Es conocida la dificultad y controversia que supuso en Valencia capital retirar un 9 de septiembre de 1983, la estatua ecuestre de Franco de la plaza del País Valenciano. 

Después de esa primera etapa, durante la década de los 80, salvo contadas excepciones, no se hablaba de memoria histórica. No lo hacía la Universidad, ni la sociedad, ni tampoco las instituciones. Se había instaurado en favor del manido consenso, pero también como consecuencia de éste, un pacto de silencio o “tabla rasa”, que no obstante en la década siguiente la sociedad civil y algunas organizaciones políticas minoritarias consiguieron progresivamente revertir, pese a las reticencias y resistencias de significados sectores políticos y sociales. 

En los últimos años del siglo pasado se hicieron muy visibles iniciativas individuales y colectivas en favor de recuperar una memoria perdida: la memoria de la democracia republicana, primero silenciada a la fuerza por el franquismo, y después por el consenso de la Transición. A esa etapa la podemos llamar de “Recuperación”.

La aprobación en 2007 de la llamada “Ley de Memoria Histórica”, aun con sus carencias y ausencias marca el inicio de una nueva etapa, que podemos llamar “institucional”, en la que ahora sí, la eliminación de la persistente memoria franquista contaba con el respaldo del imperativo legal. Los efectos presupuestarios de la crisis económica y/o la falta de voluntad de los gobiernos del Partido Popular paralizaron proyectos institucionales y dificultaron las iniciativas sociales. 

Aunque alrededor de los partidos políticos de izquierda ya se habían creado organizaciones memorialistas, su empeño en favor de una legítima y necesaria “memoria de parte” seguía siendo incapaz de obtener el consenso general. No obstante, la eclosión de iniciativas transversales en ámbitos locales y sectoriales anunciaba un punto de inflexión, que en sintonía con los cambios derivados de las elecciones municipales y autonómicas de 2015 define una nueva etapa que cuenta con el amparo legal, el soporte institucional y un creciente apoyo social. 

La aprobación este octubre de 2017 de la llamada “Ley de memoria valenciana”,  y que como el propio texto apellida debe ser “democrática”, arrastra no obstante errores y desencuentros que es imprescindible corregir. El voto contrario del PP, y la abstención de Ciudadanos a la referida ley contrasta con la unanimidad que por ejemplo a nivel local esos mismos partidos han permitido lograr en lo relativo a la gestión del uso político del conocimiento público de nuestra historia reciente. 

No solo es el llamado substrato sociológico franquista el que en determinados ámbitos impide el consenso sobre la gestión de la memoria histórica; es la falta de entendimiento sobre la propia naturaleza de la cuestión, que debe considerarse “de Estado” en tanto en cuanto es un paradigma para el pensamiento político que una sociedad democrática debe ineludible poseer; es también, responsabilidad del resto de partidos obtener la unanimidad superando la “memoria de parte” que en su momento y en sus circunstancias permitió recuperar la memoria perdida, pero que hoy no puede conformarse con ser “de partido”.

El uso político del conocimiento público de la historia que pretendemos debe servir para poner en valor los derechos y libertades y valores que pretendemos, y por tanto explicando los hechos históricos, condenar sin excepción la violencia política practicada por el régimen franquista, pero también, aunque fueran honradas por éste, la sufrida por las víctimas de la llamada represión popular republicana. 

En Quart de Poblet, la voluntad política de los partidos, y el asesoramiento técnico de los historiadores requeridos por éstos, ha permitido un consenso ejemplar que considero se debe exportar a otros ámbitos. Las disputas políticas y las controversias historiográficas son necesarias, y los intereses electorales legítimos, pero la construcción de una memoria democrática es fundamental para el sistema político. 

La sociedad civil, los partidos, las instituciones y los historiadores son los actores de esta tarea común. 

Pedro Gascón.